En marzo de 1996, un grupo de organizaciones no gubernamentales decidieron unificar esfuerzos para aprender y aplicar nuevas metodologías en la resolución de conflictos, vinculados con el manejo de los recursos naturales.
Con éste propósito se creó la red COLABORA, que centró sus acciones en casos concretos de conflictos que se generaban en las mismas zonas de trabajo de las organizaciones integrantes de la Red. La intervención incluía el manejo de cada caso, la capacitación de los actores involucrados(as) en la metodología a utilizar, la recolección y análisis de la información y el acompañamiento en la búsqueda de soluciones conjuntas.
La Red COLABORA dió un paso importante para desacelerar los conflictos a través del involucramiento de actores(as) bastantes imparciales, la generación de información más objetiva y transparente, y el fortalecimiento de las relaciones entre los actores a través de acuerdos en derredor de sus intereses mutuos.
Generó un re-enfoque en el manejo del conflicto, ubicando la solución del mismo en un contexto más amplio de resolución de problemas, a través del esclarecimiento de aspectos prácticos, la atención a problemas vinculados con el ejercicio del poder, y a los aspectos técnicos del conflicto.
Con relación a la atención de casos particulares, la Red aprendió lo siguiente:
a) Las organizaciones locales necesitan métodos para transformar las tensiones sociales en fuerzas positivas de cambio, creando nuevas plataformas de interacción entre los diferentes actores para la toma conjunta de decisiones. Un primer paso importante que hemos tomado ha sido desacelerar los conflictos involucrando actores más imparciales, introducción de información objetiva y fortaleciendo las relaciones alrededor de intereses mutuos.
b) La red ha empezado a re-enfocar el manejo de conflictos en un contexto más amplio de solución de problemas. A través del proceso de resolver aspectos prácticos de la situación como la producción de los suelos, los actores pueden desarrollar entendimiento mutuo, aptitudes y capacidades que generalmente contribuyen a relaciones más productivas.
c) La experiencia de Copán mostró que no podemos trabajar exclusivamente con aspectos técnicos ignorando los desbalances de poder existentes y otras fuerzas externas que obstaculizan el desarrollo rural. Si queremos promover mayor sostenibilidad y equidad, debemos incidir en las políticas que legitimizan dichas desigualdades.
Con relación al funcionamiento de la Red, se aprendió lo siguiente:
a) Todas las organizaciones miembros de la red buscan promover el manejo sostenible de los recursos naturales y han llegado a reconocer la importancia de promover la participación como factor clave.
b) Todas las organizaciones que han solicitado ser miembros de la red han sido bienvenidas, tanto como participantes en las capacitaciones, como facilitadores de casos y miembros de la Junta Directiva. Sin embargo nos hemos dado cuenta que los miembros que tienden a perdurar son los que concentran sus esfuerzos en la atención de casos concretos y les dan seguimiento.
c) Las participaciones personales han sido bienvenidas pero las que han tenido más representación y legitimidad en la atención de casos de conflicto han sido las que se han formalizado institucionalmente. En algunos casos han surgido impases por la falta de interés de una institución en abordar el caso.
d) Si bien el financiamiento externo ha ayudado a la red a mejorar su comunicación con los miembros y fortalecer la documentación de los casos y la capacitación de los diferentes actores, ha sido el aporte de los miembros lo que ha ayudado a internalizar el trabajo como algo propio.